Por qué el email sigue funcionando
Las redes sociales deciden quién ve tus publicaciones; la lista de correo es tuya. Para un negocio local, la mayor parte de la facturación viene de clientes que repiten, y el email es el canal más barato para recordarles que estás ahí en el momento oportuno.
Las secuencias que montamos primero
- Bienvenida. Para quien se suscribe o viene por primera vez: quién eres, qué te diferencia y cómo reservar de nuevo.
- Después de la visita. Agradecimiento, recomendaciones de cuidado si aplica y petición de reseña.
- Revisiones y recordatorios. Revisión dental anual, mantenimiento de un tratamiento, cambio de temporada. Llega cuando le toca a cada persona.
- Cumpleaños o aniversario. Un detalle personal con una invitación a volver.
- Reactivación. Para quien lleva meses sin aparecer, con un motivo concreto para volver.
Las campañas puntuales (temporada, menú nuevo, jornada de puertas abiertas) se suman a estas secuencias, pero no las sustituyen.
La parte técnica que casi nadie revisa
Antes de enviar nada comprobamos que tu dominio tiene bien configurados SPF, DKIM y DMARC, que los formularios piden el consentimiento correctamente y que la lista no tiene direcciones que hagan rebotar los envíos. Es lo que decide si el email llega a la bandeja de entrada o a spam.
Conectado con el resto
El email funciona mejor unido a las automatizaciones (la cita o la compra disparan el mensaje adecuado) y al SEO local (los nuevos clientes que llegan desde Google se suman a la lista y vuelven).